
Tal día como hoy de hace dos meses (1 de Octubre) nos dispusimos unos amigos y yo a realizar una ruta bastante peculiar. Peculiar no por su trazado, si no por los motivos que nos llevaron a hacerla.
Semanas antes, un amigo (Txapa) el cual participa en una web/foro sobre rutas ciclistas, cicloturismo y demás llamada
Rodadas.net, nos propuso formar parte de un proyecto que se fundó allí, llamado
La Espiral.
Este proyecto, del cual podéis informaros
aquí, consiste en dar la vuelta a España en diferentes etapas de forma cooperativa entre los distintos miembros de esa comunidad. En este caso, nosotros fuimos os encargados de realizar la etapa Burgos-Palencia, donde otro miembro recogería el testigo.

Que hablando de testigos, en este singular proyecto, el testigo era físico, ya que se trataba de un reno de peluche llamado
L el cual como podéis ver nos acompañó a lo largo de todo el viaje en un asiento de excepción.

Hechas las presentaciones, volvemos al día 1 de Octubre por la mañana, en el que nos dispusimos a realizar la ruta hasta Palencia.
Decidimos que lo mejor y para no tener que ir por carretera, sería aprovechar el trazado del
Camino de Santiago, por el cual coincidimos con gran cantidad de peregrinos rumbo a Santiago de Compostela.


Por el camino, gran cantidad de anecdotas sucedieron, desde paradas a ver curiosos monumentos, paradas a beber agua de dudosa calidad, fotos con estatuas de labriegos, persecuciones a otros grupos de ciclistas, cuestas de las que te hacen echar los higadillos y muchas más a medida que íbamos pasando por muchos de los pueblos de las provincias de Burgos y Palencia como Tardajos, Hontanas, Castrojeriz, Boadilla del Campo o Fromista.

En Fromista precisamente terminó nuestra primera parte del recorrido y donde también hicimos un merecido alto para comer, ya que el día fue de un calor sofocante.

Una vez comimos, descansamos y nos refrescamos, comenzamos la segunda parte de la ruta, la cual nos llevaría hasta Palencia siguiendo la pista paralela al Canal de Castilla, el cual pasaba por Fromista y aprovechamos a tomar. A medida que avanzábamos el calor iba remitiendo y la sombra de los árboles que rodeaban el canal ayudaron a seguir con fuerzas el resto del viaje.

Pero no siempre seguir un río o un canal, como es el caso, te sirve completamente de guía, ya que a punto estuvimos de perdernos cuando apenas nos quedaban 20km para llegar a Palencia. Con un poco de suerte, algo de intuición, la ayuda de dos paseantes y un gps de móvil que casi no pillaba señal, conseguimos volver al buen camino.

Pasados este apuro, llegamos al punto en el que debimos separarnos del Canal de Castilla y pisar la carretera de nuevo, la cual ya nos llevó directamente a la ciudad de Palencia.
Una vez allí, nos despedimos de
L al cual entregamos al siguiente relevista, cargamos las bicis en el coche de un amigo y nos sentamos a esperar al tren de vuelta junto la bien merecida cerveza de la victoria.
Al final, unos
108km en un tiempo aproximado de 8 horas contando paradas de todo tipo.
En definitiva, un gran día, que esperemos poder repetir otra vez.
Os dejo el mapa con la ruta realizada.
Ver Burgos-Palencia en un mapa más grande